Budismo en el Cine

Martes, 30 Septiembre   

Occidental como temática explícita tiene una producción relativamente reciente. No obstante se encuentran algunos preliminares en obras clásicas, como Horizontes Perdidos de Frank Capra. El cine, y en general la producción audiovisual occidental, ha recogido normalmente al budismo de manera muy soterrada; bien disfrazándolo de cristianismo o bien ignorando su presencia.

La mítica serie de televisión Kung-Fu, que acabaría derivando en una película de menor éxito, estaba protagonizada por David Carradine y acercó a muchos occidentales a muchas ideas básicas del pensamiento de Oriente. Si bien no ofrece a penas ni una enseñanza budista de manera explícita y de que nunca o quizás casi nunca se nombra a Buda, si que logró mostrar, incluso a veces de manera magistral, rasgos muy importantes de la visión budista sobre la vida.

Salvo excepciones puntuales, en muchas películas relativamente recientes cuyas historias se sitúan en países netamente budistas, como por ejemplo la francesa Indochina de Patrick Doyle (1992), también se comprueba como a menudo se la ausencia de estatuas budistas o de túnicas de monjes rondando por la pantalla es una constante, a pesar que se hace realmente difícil concebir tal cosa en algunas escenas que se muestran.


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